Description
Este ático de un dormitorio y un baño en Torrevieja se concibe como una vivienda muy singular, donde el verdadero lujo no está solo en la altura del edificio, sino en la amplitud de sus aproximadamente 200 m² totales y en la sensación de libertad que ofrece. La combinación de una gran superficie, cocina independiente y la privacidad que aporta la planta superior crea un escenario perfecto para quien busca un refugio urbano diferente, amplio y lleno de posibilidades, en pleno ambiente mediterráneo. Estilo de vida en un ático en Torrevieja Vivir en un ático en Torrevieja significa disfrutar de la ciudad desde una posición privilegiada, con menos ruido de la calle, más luz y una clara sensación de intimidad respecto al resto de viviendas del edificio. La planta superior suele recibir más sol y ventilación, algo que encaja muy bien con el clima suave de la Costa Blanca, con muchos días despejados a lo largo del año. La ciudad, conocida por sus playas urbanas, sus paseos marítimos y su ambiente vivo tanto en invierno como en verano, potencia el atractivo de una vivienda así: se puede bajar en pocos minutos a la calle para disfrutar de servicios, ocio y mar, y regresar después a un espacio amplio y silencioso en la parte más alta del edificio. Este contraste entre vida urbana y refugio privado es una de las grandes fortalezas de un ático de estas características. Un espacio amplio y versátil Contar con unos 200 m² en una vivienda de un solo dormitorio abre un abanico de posibilidades poco habitual, incluso dentro del mercado de áticos de Torrevieja. Esta amplitud permite pensar el hogar casi como un pequeño “loft” expandido, donde hay metros de sobra para organizar zonas diferenciadas: área de estar, comedor, rincón de lectura, espacio de trabajo e incluso ambientes dedicados al ocio o al deporte sin sacrificar comodidad. La generosa superficie invita a jugar con la decoración, el mobiliario y la distribución, creando transiciones fluidas entre los distintos usos sin sensación de agobio. Es una vivienda que se presta a quienes valoran el espacio libre, las líneas despejadas y la posibilidad de moverse con total holgura, tanto en el interior como en los posibles espacios exteriores asociados al ático. Zona de día: amplitud y comodidad La zona de día de un ático de este tipo suele articularse alrededor de un salón-comedor amplio, donde la luz natural es protagonista gran parte del día. La altura y la posición elevada hacen que la estancia reciba iluminación más constante y vistas más despejadas, algo que afecta directamente a la sensación de bienestar cotidiano. Este ambiente invita a organizar distintas áreas dentro de la misma estancia: un sector para el descanso con sofás y televisión, un espacio para un gran comedor donde recibir invitados y quizá una zona más tranquila para lectura, música o teletrabajo. Quien disfrute de la vida social puede convertir el salón en el escenario central de reuniones y cenas, aprovechando los metros disponibles para crear composiciones amplias y acogedoras. Cocina independiente: orden y funcionalidad La presencia de una cocina independiente aporta un plus de confort muy notable, especialmente en una vivienda que puede acoger visitas y reuniones con frecuencia. Separar la cocina del salón ayuda a mantener el orden visual, controlar olores y ruidos y disponer de una zona claramente dedicada a la preparación de alimentos y al almacenaje. Esta independencia convierte la cocina en un espacio de trabajo cómodo, donde se pueden planificar menús, cocinar con calma y organizar grandes compras sin invadir la zona de estar. Para quienes disfrutan de la gastronomía, disponer de metros suficientes en una cocina independiente dentro de un ático amplio permite soñar con una distribución muy práctica: superficies de apoyo generosas, zonas de almacenaje bien estudiadas y una circulación confortable mientras se cocina.



































































































